lunes, 7 de septiembre de 2009

¡LA NEFASTA DISCRIMINACIÓN EN LOS AGUINALDOS…!


Los útiles escolares tienen el mismo valor para todos los ciudadanos, pero siempre los congresistas reciben más por esa bonificación, sin respetar los principios democráticos...




Los tres principios fundamentales del sistema de gobierno democrático son libertad, igualdad y fraternidad.

El Perú es una democracia tal como establece la Constitución del estado y son los conductores del país quienes deben velar por que tan elevados preceptos se lleven a la práctica.

Fatalmente, ocurre todo lo contrario. Basta analizar levemente el discriminatorio criterio que existe para determinar el aguinaldo otorgado a los trabajadores y pensionistas del sector público.

Se confirma con el publicitado anuncio realizado por el ministro de Economía y Finanzas, al referirse al proyecto de ley del presupuesto para el año fiscal 2010.

Sostiene que el próximo año los servidores del estado recibirán aguinaldos de fiestas patrias y navidad de trescientos soles y escolaridad de cuatrocientos.

Hablamos de discriminación porque el gobierno otorga, una vez más, un trato de inferioridad a los trabajadores estatales en relación con otros sectores.

No se explica de otra manera que las altas esferas gubernamentales, incluyendo a los congresistas, sean beneficiadas con un sueldo íntegro por los mismos conceptos.

Lo justo es adoptar similar actitud con los trabajadores públicos entregándoles una remuneración completa o, de lo contrario, todos reciben los trescientos y cuatrocientos soles.

Si estamos en un país democrático, entonces, apliquemos la democracia.

¿O es que este excelso sistema de gobierno está orientado sólo a favorecer a los gobernantes y marginar a las mayorías…?

Y, en el supuesto que los más beneficiados se apoyen diciendo que son “logros” obtenidos en anteriores administraciones, deben saber que los electores, los ciudadanos que lo pusieron en el lugar que ahora ocupan, discrepan con ustedes.

La situación adquiere contornos más agravantes, si se tienen en cuenta los desproporcionados sueldos que reciben quienes nos gobiernan.

Justamente ese es el principal incentivo que impulsa a muchas personas a ingresar a la política peruana para enriquecerse de manera fácil, agudizando la brecha que los separa de los más necesitados.

No podemos hablar de democracia en el Perú si, apenas al abordar un aspecto, se muestra el sentido de dividir a la población.

Sobre todo porque disposiciones de este tipo generan resentimiento y sinsabor en la población que ante cualquier motivación adversa, puede estallar con dureza.

Si entre sus frecuentes desaciertos, un día cualquiera, los miembros del Congreso deciden pensar en los demás y apruebar nivelar las gratificaciones en función de lo que proclaman las reglas democráticas, téngalo por seguro que ganarán mucho a su favor.

De lo contrario, seguirán llevando a cuestas, como siempre, el estigma de legislar para su propio y exclusivo provecho…

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